Tras su paso por la Colonia y al cumplir los 8 años, niños y niñas entran a formar parte de la Manada de Lobatos.2LOBATOS

Su imaginación está al servicio de una incesante actividad y del juego, su medio de aprender. Su compromiso es “Haremos lo mejor”.

 

En el marco simbólico de “El Libro de las Tierras Vírgenes” de Rudyard Kipling, los lobatos y lobatas aprenden a crecer con la ayuda de sus “Viejos Lobos”. De nuevo es el desarrollo de la imaginación la que permite al educador hablar un lenguaje accesible para el niño.

En esta etapa los niños y niñas aprenden las Máximas de Baloo, pequeños pasos que deben seguir para ser un buen lobato:

  1. El lobato piensa en los demás
  2. El lobato tiene los ojos y los oídos bien abiertos
  3. El lobato es limpio y ordenado
  4. El lobato es alegre y sonriente
  5. El lobato dice la verdad aunque le cueste
  6. El lobato cuida y ama la naturaleza

Además, aprenden a convivir en pequeños grupos de seis (siempre y cuando el número de lobatos nos lo permitan), llamados “seisenas”, en las que se reparten responsabilidades y aprenden a trabajar juntos, desplegando sus hábitos sociales y responsabilizándose de su tarea, estas seisenas varían durante la ronda y los campamentos, para fomentar que se conozcan entre todos.

A través del juego, el niño aprende a quererse y respetarse, y a querer y respetar a los demás. Es a través del juego como va adquiriendo también sus propios valores personales que le acompañarán toda su vida.

A través de talleres se inician en destrezas y habilidades, y a través de excursiones y campamentos, a desenvolverse por sí mismos de manera cada vez más autónoma.

Los niños y niñas de una Manada de Lobatos se inician en el Gran Juego de la Vida con la ilusión de crecer sanos, fuertes, capaces de superarse y con ganas de descubrir el mundo.